
La eterna pregunta que consciente o semiconscientemente nos hemos hecho todos, "¿cuál es el propósito de mi vida?", la misma pregunta que un sinnúmero de veces he oído mentar, es un síntoma de lo que somos, una conducta corriente que tiene un origen natural además de un denominador común: la necesidad inherente a nuestra esencia humana por comprendernos y ubicarnos en relación al espacio y al tiempo. La pregunta es importante porque nos encamina hacia el futuro -¿a dónde vamos?-, y realmente sólo puede hallar un eco en el pensar o en el sentir del hombre mismo, en su esfera individual, y nunca por completo a través de entidades externas -políticas, económicas o religiosas, etc.- que las más de las ocasiones, esgrimiendo la autoridad o empleando alguna clase de persuasión malintencionada y subliminal -que entraña fines egoístas como el consumismo de la era presente-, restringen el campo de acción de la libertad, el cual comienza por el pensamiento libre, el que no sujeto a dogmas u otra clase de limitantes se atreve a cuestionar. Bien es cierto que hay grupos de personas que se entregan y se afanan por un dios o un sistema político, y con ello dicen haber adquirido un sentido de vida que se siente colmado, lo cual puede ser cierto en parte, pero al margen de cualquier sociedad o institución, los hombres son individuos que piden algo más que los complete: un sentido de vida propio, no compartido -además, esto sería imposible a pesar de los deseos de los que promueven la homogeneidad, porque son las vivencias individuales las que tejen el sentido de vida-. El individuo piensa y siente como sólo él puede hacerlo; en la colectividad, enarbolando una bandera o vistiendo un uniforme, es una porción de la masa indiferenciada. Visto de otro modo y a través de un ejemplo, si un individuo es compositor, vamos a decir un Beethoven, dará al mundo obras que serán valoradas por su hechura pero también y en gran medida por la cualidad de ser únicas e irrepetibles -no hay ahora ni habrá nunca más otro Beethoven-. Creo también que la vida es una obra de arte y que cada individuo escribe una novela con sus acciones; las circunstancias del azar son las vicisitudes que lo enfrentan en tanto que personaje -podríamos decir, las que sugieren el género: tragedia, comedia u otro-, y sus decisiones, las que guían la historia hacia su final. Ésta, sin embargo, no puede prescindir de la reflexión, que no es otra que la nuestra, la del autor, y, gracias a la lectura individual y a los consiguentes juicios de valor, podremos dotar a los acontecimientos de ese sentido que buscamos -y encontraremos exactamente lo que busquemos-.

3 comentarios:
"Somos una obra de arte"
Cuanta certeza hay en ello, Iberri. Siempre he pensado así. Desde hace mucho me siento un "Dalí".
Estoy de acuerdo contigo, porque, aunque el hombre es un animal que necesita compañía, es ante todo individuo único e intransferible, como la vida, por eso tiene dentro sus propias incertidumbres y dudas sobre sí mismo y se hace esas preguntas que como tú bien dices ya me he hecho yo y ¿Quién no?
Se podría pensar que todos somos iguales con las mismas capacidades y necesidades, pero no es así, el interior de cada uno es autónomo y como es, va dejando su rastro, su obra que por supuesto será mejor o peor pero es única, y sí, somos una obra de arte capaz de restaurarnos a nosotros mismos y claro que somos un personaje que forma parte de la escena del teatro, que es la vida, mera representación, sin saber como llegamos a ella sin ser actores, ni tener un guión previo, para desarrollarla, ni bien, ni mal, solo improvisada y no saber cuando será su final, y tendrá mucho argumento, más o menos contenido, pero... ¿sentido? yo pues... si me pongo a pensarlo, no lo encuentro, no tiene sentido. Si me imagino que nadie me ha contestado nunca a las preguntas ni me ha señalado el camino para entender los motivos y encontrarle sentido, es una frase hecha la de "No hay vida sin muerte, ni muerte sin vida" Ok, y para qué nacer si a lo mejor mañana me voy a morir, sin importar que haya acabado de nacer?... no encuentro sentido.
Un buen escrito. Un saludo. :)
Karol: Estoy seguro de que la vida tiene sentido, no uno solo, sino mùltiple, ademàs, el sentido no se busca realmente, simplemente aparece: yo, por ejemplo, no me pregunto si mi vida vale la pena, ni el recuerdo de que un dìa habrè de morir me angustia. Estoy en el presente, en el aquì y en el ahora, sè cuàles son las cosas que amo y acepto tranquilamente mi finitud. Todas mis acciones le dan sentido a mi vida, incluso las equivocadas, y ahì està, al propio tiempo, mi singularidad. Ser ahora y ser mañana, explotar mi potencial, aprender, amar, sufrir, eso es para mi el sentido de vida.
Publicar un comentario en la entrada